Tuesday, July 20, 2010

GOBIERNO ABRUMADO Y FALLIDO QUE NI DE SUS PRINCIPIOS SE ACUERDA

Señor Presidente de la República.
Señores Senadores del PAN.
Señores Diputados del PAN.

Un gobierno que ni siquiera es capaz de cumplir sus principios de doctrina por los que se instituyó como partido ante la ciudadanía es un gobierno del todo fallido, ante sí mismo como partido, ante sus próceres fundadores y ante el pueblo de México.
El 11 de octubre de 2009 es la fecha en que el ejecutivo con un decreto dictatorial mando al cesto de la basura los ideales y principios de doctrina, a 70 años de ser aprobados en la Asamblea Constitutiva el 15 y 16 de septiembre de 1939 y que en esos mismos años fue el ideal doctrinario del PAN acerca del trabajo, como lo era hacer accionista a todo trabajador de la empresa en que laborara.

“PRINCIPIOS DE DOCTRINA Y SU PROYECCIÓN ACERCA DEL TRABAJO.”

“Desde el punto de vista nacional, como desde el punto de vista de la persona, es necesario proclamar la santidad del derecho y de la obligación del trabajo.
El Estado y la comunidad entera deben garantizar el libre ejercicio de ese derecho, y hacer fecundo el cumplimiento de esa obligación.
La consideración del trabajo humano como mercancía, como simple elemento material en la producción, es atentatoria contra la dignidad de la persona, y contra el interés de la Nación. Lo es en mayor grado aún, la explotación del trabajador como hombre para fines políticos, a pretexto de disciplina y cohesión de las organizaciones de trabajo.
Todo trabajo socialmente útil, debe tener la retribución justa que permita al trabajador vivir y formar decorosamente una familia, y obtener el más amplio mejoramiento real posible.
Toda persona apta para el trabajo, ha de tener la certeza de una oportunidad constante de trabajar. Quienes hayan cumplido su deber de trabajo y tengan mermada o agotada por cualquier causa su capacidad de trabajar, deben seguir contando con los recursos necesarios para vivir dignamente y no dejar en desamparo a los suyos.
El Estado tiene el deber de urgir las actividades y de crear o fomentar las instituciones necesarias para garantizar el cumplimiento de esos principios y para evitar con gestión oportuna o resolver con justicia eficaz, los conflictos por razón de trabajo.”


TRABAJO, SU PROYECCIÓN
“EL derecho al trabajo es prerrogativa común de todos los hombres porque, en última instancia, se funda en el derecho a la vida y a la libertad. De ahí que el derecho al trabajo no pueda quedar sujeto ni por el sindicato, ni por el patrón, ni por el gobierno a la imposición de criterios ideológicos o políticos.

El trabajo, actividad inmediata de la persona, tiene preeminencia como principio ordenador de la economía social, sobre los bienes materiales e instrumentales que son objeto de propiedad. Considerar el trabajo humano como mercancía o como simple elemento de la producción, atenta contra la dignidad del trabajador contra el orden de la comunidad.

Toda persona apta para el trabajo debe tener oportunidad constante de realizarlo.
Con paridad de derechos y obligaciones con el hombre, la mujer tiene derecho a condiciones de trabajo conformes con las exigencias de su sexo y con sus deberes de esposa y de madre.

Todo trabajo socialmente útil debe tener la retribución justa que permita al trabajador vivir y mantener decorosamente una familia, con posibilidades reales de mejoramiento.
Es obligación de la comunidad –Estado y particulares– promover la creación de fuentes de trabajo para hacer posible en la realidad el ejercicio del derecho y el cumplimiento de la obligación de trabajar.

Es derecho del trabajador la estabilidad en su trabajo, mientras lo desempeñe con lealtad y eficacia. Quienes hayan cumplido su deber de trabajo y tengan mermada o agotada por cualquier causa su capacidad de trabajar, deben seguir contando con los recursos necesarios para vivir dignamente y no dejar en desamparo a los suyos.
El Estado tiene el deber de urgir las actividades y de crear o fomentar las instituciones necesarias para garantizar el cumplimiento de estos principios y para evitar con gestión oportuna, o para resolver con justicia eficaz, los conflictos por razón de trabajo.
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Debe promoverse la creciente integración en el funcionamiento, en la propiedad, en las ganancias y en las decisiones de la empresa, de todos los que en ella colaboran con inteligencia, mano de obra o capital, con el fin de llegar a tipos de empresa organizados de tal manera que todos participen equitativamente de sus beneficios, al mismo tiempo que procuran transformarla en una auténtica comunidad de vida y de trabajo y en un servicio eficiente para responder a las necesidades de la colectividad.

El Estado debe respetar la libertad de los campesinos, trabajadores, profesionistas y empresarios, para organizarse en defensa de sus intereses.

Las organizaciones que los mismos formen, deben funcionar con verdadera democracia interna sin que el Estado intervenga directa o indirectamente en la designación de sus dirigentes; asegurar la representación auténtica de los agremiados mediante elecciones directas y secretas, sin aceptar presiones políticas o económicas; establecer un sistema objetivo y eficaz para exigir responsabilidades a sus dirigentes y proscribir cualquier tipo de sanciones por razones políticas o ideológicas.
Los sindicatos y en general todas las organizaciones formadas por razón de ocupación o de trabajo, tienen derecho de actuar en la vida pública para gestionar, frente al Estado y a la opinión, las medidas generales o particulares que reclamen el bien común o el interés profesional de sus agremiados y de recomendar las opciones electorales que consideren más convenientes para los mismos; pero deben abstenerse de actuar directamente en cuestiones políticas, principalmente en las electorales, y respetar la libertad y los derechos políticos de sus miembros.
Es antidemocrática y desvirtúa la naturaleza del sindicato, la utilización del movimiento sindical y de los recursos y sanciones sindicales, para imponer la afiliación individual o colectiva de los trabajadores a un partido político.
Las organizaciones agrarias formadas en razón del trabajo del campo, sean ejidales, de pequeños propietarios o comunidades de cualquier tipo deben también funcionar democráticamente y ser respetadas en su libertad de decisión, sin que el Estado les imponga dirigentes y sin que puedan ser utilizadas como instrumento para presionar a la población rural, y lograr su afiliación a partidos políticos, a cambio de promesas de tierras o de ayudas de cualquier clase.
Deben conservarse y promoverse económica y técnicamente, la empresa artesana y la empresa agrícola de dimensiones familiares, y dotarlas de un régimen jurídico para el cumplimiento de sus fines.”

Nunca será insensato volver a recordarles lo que el 8 de noviembre pasado les hice notar del pensamiento lúcido y profético de uno de los más grandes humanistas fundadores de su partido y cuyas palabras mantienen una vigencia terriblemente actual:
“Podría prolongarse indefinidamente un inventario de nuestros problemas. Pero no pretendemos formularlo, sino simplemente señalar su realidad, sangrante experiencia general de los mexicanos, y la inutilidad de los camuflajes desorientadores con que pretende ocultarnos la propaganda oficial.
Todos los pueblos tienen grandes problemas,…. Es cierto; pero la conclusión evidente es que todos lo pueblos deben gestionar la solución de sus problemas. Esta tarea indeclinable puede ser terriblemente difícil, aun rigiendo los destinos del Estado un buen gobierno, identificado con su pueblo y empeñado en servirlo rectamente; pero es imposible con los malos gobiernos facciosos, cuyo poder se cimenta en la violencia, en el fraude o en ambos. Regímenes que deben su investidura al robo de votos y que ejercen la autoridad para beneficio de una secta y para lucro de una oligarquía, son incapaces de fomentar el bien común y aun simplemente respetarlo.” Don Efraín González Luna, (Presencia y gravedad de los problemas nacionales y otros estudios, ED. JUS 1975).
Señores funcionarios del gobierno, ustedes tienen la palabra o rectifican y proclaman los ideales y principios que les dieron origen o nos hundimos todos. El SME merece Patrón Sustituto por elemental justicia y “por una Patria ordenada y generosa”. Disminuir las pensiones es una aberración, no jodan.
Atentamente
Fernando Gómez Cruz
El Pueblo es el Patrón.

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