Thursday, October 14, 2010

CRIMEN COLATERAL DEL ESTADO

La muerte de civiles entre los que se cuentan jóvenes y niños, es un crimen colateral de Estado que desdice la Lealtad del Ejército hacia el pueblo y al gobierno encabezado por su Comandante Supremo.

Ni el ejército ni sus generales están inmunes a los sobornos del narco.

La reticencia de algunos generales, señalada por el Gral. Galván, puede indicar el poder del soborno del narco. Y si algunos generales han sido sobornados en le pasado nadie puede decir que hoy son exentos, como tampoco nadie puede afirmar que entre los mandos medios y la tropa no estén ya bajo el poder económico del narco.

¿Quién puede asegurar que el pelotón del reten militar en Nuevo Laredo no fue sobornado por el narco a fin de distraer al gobierno y que la opinión pública se indigne ante las muertes de inocentes niños masacrados por el Ejército?

¿Quién puede asegurar que dicho pelotón no estaría bajo los efectos de la droga para cometer este crimen colateral de Estado?

Más que recopilar versiones, debe hacerse de inmediato un examen anti-doping al pelotón que asesino a dos pequeños y conocer de las órdenes que específicamente tenía para ese día y por quién fueron dadas.

En esta guerra contra el narco es de sentido común, implementar de rutina, a todas las Fuerzas Armadas examen anti-doping toda vez que sería inaudito que haya signos de drogadicción en la tropa y mandos medios.

Nadie puede sostener que el fuero militar no ha propiciado crímenes colaterales de Estado, máxime cuando su Comandante Supremo ha salido en su defensa decretando gastritis aguda en una de sus victimas.

Sería saludable que el Ejecutivo instruya al Ejército de que en toda acción de enfrentamiento con los sicarios, la vida de los ciudadanos deberá salvaguardarse, aunque los criminales huyan, toda vez que el Ejército se debe al Estado, esto es al pueblo y al gobierno, esta es la Verdadera Lealtad de las Fuerzas Armadas.

FERNANDO GÓMEZ CRUZ

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