TESTIMONIO VIVIENTE DEL CAMINO
Testimonio viviente del Camino, Verdad y Vida.
LA NAVIDAD es para algunos el arbolito colmado de luces, o la piñata; las posadas o cohetes y fuegos artificiales; o el simple intercambio de regalos y la gran cena para otros.
Las celebraciones navideñas sea cual fuere la forma y el modo con que la celebremos es ante todo el nacimiento de aquel que nació, cual emigrante fuera de la ciudad, en un pesebre. Su nacimiento no fue
anunciado a la ciudad o sus magnates (sacerdotes, fariseos o prefectura romana, cónsul) sino a los pastores, gente del campo, discriminados por las clases altas de entonces como lo son ahora en cualquier parte de nuestro México.
La base de apoyo del Camino, como le llamaban los primeros de los primeros cristianos, estaba formada por gente marginada: pobres, pecadores, prostitutas, publicanos y enfermos de toda clase.
"Todos los publicanos y pecadores se acercaban para escucharlo…este hombre recibe a los publicanos y come con ellos" Lc.15,1-3. Ya alguien ha llamado al Evangelio del Camino como el evangelio de los marginados.
Hoy pocos, muy pocos pastores (llamados obispos) tienen sus bases de apoyo en los pobres y marginados, en "los que tiene hambre y sed de justicia".
Esta Navidad quien puede celebrarla plenamente por el testimonio de quien sigue los pasos de quien es el Camino, Verdad y Vida es entre otros, el Obispo, con mayúscula, Raúl Vera López.
Otra sería la Iglesia en México y otro sería México con obispos que convivan y den su vida a favor de los marginados.
LA NAVIDAD es para algunos el arbolito colmado de luces, o la piñata; las posadas o cohetes y fuegos artificiales; o el simple intercambio de regalos y la gran cena para otros.
Las celebraciones navideñas sea cual fuere la forma y el modo con que la celebremos es ante todo el nacimiento de aquel que nació, cual emigrante fuera de la ciudad, en un pesebre. Su nacimiento no fue
anunciado a la ciudad o sus magnates (sacerdotes, fariseos o prefectura romana, cónsul) sino a los pastores, gente del campo, discriminados por las clases altas de entonces como lo son ahora en cualquier parte de nuestro México.
La base de apoyo del Camino, como le llamaban los primeros de los primeros cristianos, estaba formada por gente marginada: pobres, pecadores, prostitutas, publicanos y enfermos de toda clase.
"Todos los publicanos y pecadores se acercaban para escucharlo…este hombre recibe a los publicanos y come con ellos" Lc.15,1-3. Ya alguien ha llamado al Evangelio del Camino como el evangelio de los marginados.
Hoy pocos, muy pocos pastores (llamados obispos) tienen sus bases de apoyo en los pobres y marginados, en "los que tiene hambre y sed de justicia".
Esta Navidad quien puede celebrarla plenamente por el testimonio de quien sigue los pasos de quien es el Camino, Verdad y Vida es entre otros, el Obispo, con mayúscula, Raúl Vera López.
Otra sería la Iglesia en México y otro sería México con obispos que convivan y den su vida a favor de los marginados.
